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miércoles, 13 de noviembre de 2013

SEXO ANAL

El sexo anal es una práctica sexual que consiste en la introducción, percusión o inyección del pene en la séptica hendidura rectal de la pareja, sea ésta hembra, varón o animal.
Los prejuicios imperan alrededor del coito rectal. En general, las féminas suponen que es una macabra práctica, incómoda, dolorosa e incluso torturadora, los varones lo relacionan injustamente con la falta de reciedumbre o con una sáfica praxis patrimonio de los gays, no pudiendo documentar hasta la fecha el veredicto de los animales sobre dicha disciplina sodomita.
Los rancios y retrógrados cancerberos de la moralidad se han encargado de convertirlo en tabú, en luciferino e impúdico pecado, de obligado reconocimiento en confesión, estigmatizando a quienes los practican, como ya hicieron antaño con el onanismo, el sexo bucal o la homosexualidad.
Quizá la propia historia ha contribuido a dicho hostigamiento.
Ya en el Mesozoico, los primates estimulaban el colon de sus parejas con sus dedos, dildos o con dilatadores. Sus sucesores, los macacos babuinos, de bermejas nalgas por razones obvias, experimentaron por primera vez con el coito anal, hábito que despertó la vesania de los dinosaurios,  que iniciaron encarnizada cruzada contra tan dadivosos cuadrúmanos.  
En la antigua Grecia, la supremacía masculina se dilataba también a la sexual, tomando el hombre a la mujer por detrás, en señal de jerarquía y sometimiento, y poder así tocar la corneta, emulando a Virgilio, teniendo que adoptar ella posición sumisa, algo rechazado por muchas. De ahí el término ‘griego’ para adjetivar esta práctica.
Narran también en las sagradas escrituras que en los tiempos del santo patriarca Abrahán, el cabrón de Yahvé pulverizó la ciudad de Sodoma mediante un tifón de fuego para castigar a sus proscritos coterráneos, fervorosos catecúmenos de la penetración  rectal.
Por todos es sabido que el ano es la parte del cuerpo menos seductora. El recto es un rico ecosistema de insalubres bacilos, gérmenes excrementicios y viperinas bacterias.
Por dicha gruta son desterradas las morrallas fecales, pétreas o acuosas, hediondos detritos intestinales, y por consiguiente, no es un orificio que a primera vista parezca excitante.
No obstante, rigurosos estudios científicos evidencian que el agujero oscuro, con sus politerminaciones nerviosas, es una de las zonas erógenas más placenteras de nuestro cuerpo.
Es evidente, por lo tanto, que el sexo anal no sólo no encubre coacciones de una orientación sexual encubierta, ni deseos subrepticios, sino que, como cualquier otra expresión de la sexualidad,  desata lujuriosas fantasías y sensaciones maravillosas de entrega, sumisión o dominación, por no mencionar la nervuda incertidumbre por conocer al souvenir fecal con la que siempre nos obsequia esta disciplina copulativa.
Y este aspecto, el higiénico, es el que reprime todavía a la mayoría de varones en ensayar con la penetración rectal.
Al objeto de espolear a todo hombre anhelante del coito intestinal, pero recatado por cuestiones higiénicas, les propongo una ingeniosa alternativa, sana, asequible, profiláctica y tremendamente gratificante: el sexo anal con un colchón.

1.- Adquiera un colchón, jergón o colchoneta en un establecimiento de mobiliario doméstico. Para dotar a la experiencia de mayor realismo, esboce en su anverso un rostro: entrecejos, pupilas, hocico, labios, pústulas, cicatrices o piercings. El abanico de posibilidades en este punto es innumerable.
Auxiliado por una navaja, proceda a realizar una abertura en el reverso. Este orificio debe tener la misma profundidad y diámetro que la longitud y el grosor de su pene. Un pie de rey no digital le puede ser de gran ayuda.

2.- Introduzca una bolsa de plástico en el orificio. Si es posible de coloración negruzca. Evite los zurrones de rejilla de patatas o cítricos, pueden ser irritantes en la penetración.  Si es perito en la pintura, puede dibujar vello o hemorroides alrededor de la abertura, para otorgar autenticidad al fraudulento ano.

3.- Lubrique con generosidad la bolsita con aceites industriales, vaselina o electrolíticos. Evite pomadas ricas en mentol. Puede llenar la bolsa con semillas de melón o pepitas de mazorca de maíz.

4.- Penetre al colchón como si de un ano se tratara. Puede hacerlo con un cigarrillo detrás de la oreja. Experimente. Sodomice a la acolchada de látex. Déjese llevar por sus instintos más primitivos. Cabalgue. Ensaye. Goce. 









miércoles, 24 de abril de 2013

OPERACIÓN BIQUINI EN 5 DÍAS


Cogí el último muslo de pollo, pútrido y oleoso, me lo llevé a la boca y lo engullí con voracidad, mientras la grasa chorreaba por la barbarilla, deslizándose por mi ciclópea papada. Lo acompañé, como no, con bebida rica en azúcares. Sudaba. Mi mantecosa piel brillaba como la carcasa de un vehículo recién encerado. Tenía hambre, mucha hambre. Deglutía como un mamut esmirriado. Los pliegues debajo de mi mentón, se hinchaban y deshinchaban como las de un asqueroso sapo, dejando al descubierto unos quebrados dientes amarillentos, en los que se podía untar de mantequilla una barra de pan entera.   
Desmigajé algo de papel de periódico y limpié el borde del asiento del retrete. Me bajé el tanga y me dispuse a orinar. El dolor al hacerlo fue insoportable. Cuando terminé, miré perplejo el inicuo resultado. Había sangre oscura y piedras renales del tamaño de garbanzos. Otra vez. La gonorrea estaba en su fase avanzada.
Con evidentes dificultades de movimiento, al ritmo de mis jugos gástricos, me subí a la báscula y su chancero rostro susurró: 174 Kg.
Con el ceño fruncido, miré con pudor  mi mórbido cuerpo, aquellos escasos 152 centímetros de glucídicos rebosantes de moléculas adiposas, ese rico ecosistema colmado de colesterol y lípidos fermentados, entendiendo por qué de pequeño mi madre me tarareaba las nanas por walkie- talkie.
Quería huir de aquella horrenda imagen, como lo hacen las fétidas cucarachas buscando la salida de la letrina en el ardiente verano.
- ¡¡Gordo seboso!!- fue el primer aullido fiscalizador que recibí del espejo del aseo.
Mis formas se habían licuado en una grotesca corteza que mostraba características siniestras, como las de un orondo cachalote.
La piel se mostraba tirante por el irreversible aumento de mi volumen perimetral, marcando mi rostro con ramales de estrías. La concavidad de mis voluminosos y caídos senos, colonizados  por costras de sangre sobre lesiones recientes, impedía que pudiera ver mi pene. La barriga, repugnante, repulsiva y grande, como la de una embarazada, estaba cubierta de pelos gordos, sucios pelos de insecto de medio palmo de largo y gruesos como un alambre. Los brazos, ampulosos, cuasi-leprosos, cubiertos por untuosas llagas, brillando como si fueran de nácar, apenas podían estirarse, emergiendo del torso como viscosas protuberancias.
Era como un embutido, tal vez como una albóndiga, con cabeza, pies y manos. 
Quería que aquello fuera una mera ilusión, un delirio sufrido entre resacas y sueños, pero  la vulgar verbalización de un mórbido defecto de la fisonomía humana, era en mi caso, la pura, cruel y horrible verdad: Estaba obeso.
Mi viscosa complexión era el perfecto canon del ser ahorrador de energía, un individuo que contradecía los principios básicos de la estética, la lacerante antítesis de las estatuas talladas en mármol por legendarios escultores helénicos.
Cabreado, encendí el ordenador y comencé a aporrear torpemente su teclado, incitado por un impulso de obstinación: Cómo cojones adelgazar.
Vídeos, libros de autoayuda, siniestros artilugios, revolucionarias píldoras rectales, todas ellas de previo pago, decían solucionar milagrosamente el problema de sobrepeso.
Al tener todos mis ahorros en un banco de esperma, y ante la imposibilidad de costear los servicios de un endocrino,  decidí poner en marcha un astuto método casero, que en apenas cinco días, me permitiría perder esos 100 kg. que me sobraban. Apliqué mis avezados conocimientos en medicina nutricional para diseñar una dieta de shock, para eliminar la grasa corporal sin incrementar la masa corporal magra y la tasa metabólica:

Día 1: 
100 gr. de pollo + 200 gr. de verduras al vapor con especias + 25 gr. de pan integral + infusión de comino, anís e hinojo.
8 horas ininterrumpidas de salto con cuerda, con todo el cuerpo envuelto en celofán.

Día 2:
100 gr. de pescado a la plancha aderezado con especias (cardamomo, comino, azafrán y mostaza) + 200 gr. de kiwis a la vinagreta + 2.500 gr. de laxante genérico.
Dormir en la sauna.

Día 3:
1 ración de verdura al vapor (guisantes, alcachofas, brócoli, judías verdes, berenjena y calabacín) + 25 gr. de testículo picado de murcíelago + 1 infusión de cicuta.
Lijado del perímetro estomacal con un rallador de verduras.

Día 4:
100 gr. de pasta integral con 50 gr. de almejas + 1 hamburguesa vegetal de tofu de 50 gr. , aderezada con una especia + 25 gr. de algas marinas, todo ello, suministrado por vía rectal.
Intento de autofelación. 100 series de 100 repeticiones con 3' de descanso entre cada una.

Día 5:
Sutura de los labios con hilo quirúrgico y administración del alimento mediante un tubo de goteo por la nariz. 
Hidratación generosa del cuerpo con extracto de hiedra, roble o zumaque.

Hoy, una semana después de esbozar mi brillante dieta, puedo afirmar que ha funcionado,,,






miércoles, 30 de enero de 2013

BRICOLAJE PARA GILIPOLLAS

El bricolaje ( del francés ‘bricoler’= ¡Hágalo usted mismo, cabrón! ) consiste en la fascinante, maravillosa y pedagógica actividad de realizar trabajos de optimización del hogar, muebles o siniestros artefactos con los medios y escasos conocimientos que maneja cada persona, sin la necesidad de auxiliarse de instrucción técnica o base teórica. Es decir, simplemente contando con la avidez y la motivación para aprender a crear, mantener, reparar o mejorar  cualquier objeto de nuestra morada. Se trata pues de una grotesca  actividad creativa, con incontestables beneficios terapéuticos y adelgazantes, que reutiliza lo preexistente por medio del empleo de los más variopintos recursos.
Sus infelices y fervorosos defensores argumentan  que no hace falta contratar los servicios de un experto en decoración o una empresa para hacer determinadas reformas sencillas, ya que la satisfacción que supone disfrutar de unas baldas, un práctico armario empotrado o un suelo de lámina flotante, es muy superior cuando el autor del cambio ha sido uno mismo.
Regodeo, inmensa felicidad y distracción que se traducen en calidad de vida en el hogar, ahorro, terapia anti-estrés, hobby  y seguridad para los nuestros.
Es sumamente complejo hallar una actividad que satisfaga más en esa mañana de sábado como el jodido bricolaje. Con todo el día por delante, con una jornada huérfana de preocupaciones laborales, no existe nada más gratificante que un peregrinaje ferretero para comprar los clavos necesarios para colgar  los rieles de las cortinas o la estantería de pladur.  Una disciplina capaz de hacerte sudar como un cortador de kebabs, dejándote las manos con unas llagas del tamaño de centollos, los dedos mutilados por el taladro y una agradable laceración en la espalada que irradia hacia las costillas bajando hasta el escroto. 
Maravilloso.  
¡A tomar por culo el fútbol!. ¡Yo quiero hacer bricolaje!.
Enfundados con el viejo chándal, nos dispondremos a tunear unos viejos muebles usurpados en un vertedero, provistos de un mazo, unos alicates, el destornillador y un poco de superglue, y hechizados por esta actividad, mimetizados por este seductor hobby, sin poder evitarlo, compondremos una lámpara con un toque renacentista, pasando por la comodilla de un armario, y acabaremos construyendo un bungalow a tamaño real, con fachada impermeabilizada y comedor para aves incluido. Y, donde antes teníamos dos agujeros de taladro, ahora tenemos las ruinas de Atenas, enyesando gilipipollescamente con plastilina ese mar de perforaciones.
¡Ahhhh, qué gusto da ser un manitas!.
En esto del bricolaje, como en tantas otras actividades, la experiencia es un grado, y es conveniente empezar con proyectos sencillos hasta ir dominando técnicas y herramientas.
Desgraciadamente, el bricolaje, un saber transmitido de generación en generación, de código abierto y sin derechos de autor, ha sufrido múltiples ataques del capitalismo, de la producción masiva y la dictadura de las marcas.
Para recuperar la tradición del hackeo de la tecnología doméstica, en el taller de hoy, haciendo uso de nuestra imaginación y creatividad, aprendermos a  construir con materiales reciclados, seguros e higiénicos, uno de los útiles artefactos que este maravilloso entretenimiento puede ofrecernos.
Un artilugio de naturaleza 100 % manual, que nos transportará a un océano de nuevas sensaciones. Un producto tremendamente flexible, suave, agradable al tacto y al contacto con su interior.
Inicia un inolvidable viaje sin retorno al mundo del erotismo. Experimenta y descubre un placer antes inimaginable. 
El recorrido interior se encuentra hábil y económicamente texturado para provocar mayores sensaciones. De diseño ergonómico, se adapta perfectamente a cualquier tamaño, manteniendo la presión debido a su capacidad de estiramiento. Fácil de mantener, es totalmente lavable y reutilizable, y permite su desmontaje. 
Todo lujuria con sólo una botella de La Casera, dos esponjas de baño, celo y  un rollo de film alveolar ( plástico de burbujas para embalar). Debo advertir que crea dependencia.
¡Viva el bricolaje!






jueves, 30 de agosto de 2012

EL SÍNDROME POST-VACACIONAL

Cuando se acaban las deseadas vacaciones nos enfrentamos muchas veces a nuestra cruda realidad. No sólo hemos recuperado los kilos que tanto esfuerzo nos costó perder antes del verano, sino que hemos cogido alguno más.
En época de vacaciones no hay límites. No hay exigencias. Es la orgia de la anarquía, la bacanal de la acracia, el desenfreno de la desidia. Algunos comen como cerdos y fornican como berracos. Otros beben como cosacos. Y yo, no cago hasta volver a casa. Nos divertimos haciendo los complejos ejercicios de Vacaciones Santillana.  Todo vale. Es el premio que nos ofrecemos a nosotros mismos por tanto esfuerzo dedicado durante la interminable jornada de trabajo anual.
El síndrome post-vacacional es algo tremendamente jodido que tod@s sufrimos a excepción de los funcionarios, que constituyen el único colectivo que con su galbana burocrática, no son propensos a dicho síntoma, ya que no existe diferencia entre su esfuerzo en vacaciones y el esfuerzo en período laboralmente activo. No es algo que se deba tomar en broma, es una depresión transitoria, es un malestar, una falta de concentración. Así pues, el síndrome post-vacacional nos afecta a todos, en mayor o menor medida.
Unas vacaciones prolongadas como las de verano, para aquel que pueda tenerlas, pueden provocar problemas al volver al trabajo: mala adaptación, olvidarse completamente de escribir y leer, estrés, nerviosismo, falta absoluta de motivación. Esta situación se conoce como síndrome post-vacacional. Estamos ante un conjunto de síntomas que reflejan un estado de ánimo como reacción de rechazo al trabajo tras un período más o menos prolongado de descanso. Estos síntomas pueden situarse próximos a la depresión, irritabilidad, alcoholdependencia, astenia, dolor escrotal, tristeza, apatía, gonorrea, ansiedad, insomnio, dolores musculares, tensión, náuseas, taquicardias, sensación de ahogo y problemas de estómago, entre otros.
Los expertos opinan   que el entorno de trabajo es un elemento fundamental junto a la percepción que de dicho entorno tenemos. Así, la relación con jefes, colaboradores y compañeros ha de basarse en una comunicación fluida, que puede hacer más llevadero el proceso de adaptación al regreso. Se  aconseja repartir o dividir el periodo de vacaciones de modo que podamos disfrutarlas en dos periodos siempre que sea posible. Una vez que el fin de las vacaciones está próximo, no dejar todo para última hora, sino regresar tres o cuatro días antes e ir adaptando nuestro ritmo al habitual. Al incorporarnos a nuestro puesto de trabajo, comenzar de manera gradual, siendo conscientes de que nuestro rendimiento irá creciendo en un par de días. Nos debemos integrar en la actividad profesional cuanto antes y si podemos, nos apoyaremos con una buena dosis de comunicación con nuestros colegas. La coincidencia de que el primer día sea lunes puede agravar esta situación. Dichos versados en la materia, aconsejan hacer la vuelta en un día diferente de la semana, así reduciremos el impacto psicológico de vuelta al trabajo. Retomar la vuelta al trabajo con una actitud positiva, con visión de reencuentro con la normalidad y nuestra tarea, será nuestra meta en los primeros días sin tratar de alargar este proceso.
Pero la realidad es totalmente diferente.  
Inútilmente, el ordenador se ha aliado con nosotros, en toda la mañana se ha producido un fallo informático que ha ralentizado el trabajo. Una mañana de leer correos atascados durante nuestra ausencia. Interesantes correos en los que chicas rusas nos declaran matrimonio, e.mails que nos ofrecen artilugios para alargar el pene y nuestro jodido banco, que nos pide el pin porque por problemas tecnológicos lo ha perdido.  Correos con circulares que uno archiva para leerlos con mayor detenimiento, teléfonos que vuelven a sonar como martillazos en la cabeza y ¡joder¡, una pereza enorme para retomar asuntos que quedaron pendientes; visitas programadas, reuniones con el personal, vistazos a las estadísticas, comentarios sobre incidencias durante nuestra ausencia. De nuevo las asquerosas caras de los compañeros que ya regresaron como nosotros y que de nuevo empiezan a tocarnos los cojones:
La decrépita de compras que nos enseña las fotos de su hijo, con rostro de lémur obeso, en su estancia en Eurodisney; el mantecoso de contabilidad, que sudoroso,  nos muestra las instantáneas capturadas con su nueva cámara en el hotel de Peñíscola. El nuevo de márketing, que alardea de sus conquistas en el Pachá de Ibiza. La octogenaria mujer de la limpieza, con marcados rasgos de campesina, que nos hace entrega de la morcilla de Badajoz. La inoportuna visita del jefe que nos relata con todo lujo de detalles su viaje a Bali. Y nosotros queremos estar solos. Bostezar en la más absoluta soledad, observar  con fascinación las musarañas, rascarnos las pelotas sin que nadie nos moleste.
Para ello, he ingeniado un astuto y tremenadamente eficaz método que nos garantizará que el día de nuestra reincorporación laboral sea plácida, y que ningún compañero ose entrar en nuestro despacho: el colirio para ojos con extracto de cebolla:





miércoles, 25 de julio de 2012

LECCIONES BÁSICAS DE GIMNASIA

Mísero entretenimiento eventual para unos, grotesca afición para otros, desdichada profesión para unos pocos elegidos, y un jodido calvario torturador para la gran mayoría. La gimnasia puede ser más peligroso para la salud que fumar o consumir sustancias psicotrópicas, provocando degarradoras lesiones, amargo cansancio e incluso infartos.
La gimnasia es una irrisoria actividad integrada por un sistema de lacerantes ejercicios físicos, diabólicamente escogidos y de dantescos métodos científicos encaminados a solucionar los problemas del desarrollo físico integral, a perfeccionar las capacidades motoras y, según dicen, mantener y mejorar el estado de salud de los intrépidos que osan practicarla.
El efecto saludable de los ejercicios, aunado al mejoramiento de las posibilidades  funcionales del organismo, colocan a la gimnasia en un lugar privilegiado de carácter rector para el adecuado desarrollo físico de las jóvenes generaciones. Una firme organización del proceso pedagógico, una concreta orientación de los medios, así como la utilización creativa de los métodos, forman condiciones adecuadas para solucionar un sinnúmero de tareas educativas.
Una  adecuada  tabla de ejercicios,  incluye, a parte de mucho cansancio,  un  entrenamiento  para  todos  los  músculos  del  cuerpo  y  una congruencia en las regiones del organismo que deben trabajarse,  incluyendo los días de descanso necesarios.
Toda tabla de ejercicios deberá ser complementada con una nutrición adecuada, rica en colesterol y dulces, y suplementos vitamínicos como la cerveza o un zumito de manteca de cerdo. Se admite también la ingesta  de esteroides,  siempre y cuando, el intrépido gimnasta  no sea alérgico a los anabolizantes androgénicos.
Centrémonos en la tabla de ejercicios que nos ayudaran a perder esos kikitos de más.
Lo primero es elegir la ropa. El Decatthlon sobrevive gracias a esta estúpida práctica. Adquiriremos una camiseta de talla inferior y unas mallas de color fucsia siempre que sea posible.
Una vez perdida la dignidad al enfundarnos los atuendos pertinentes, procederemos a iniciar la siguiente tabla de ejercicios:

1.- Sentadilla completa. En una postura antinatural, en posición de loto, procederemos a 5 minutos de relajación. Es aconsejable pensar en una sandía. Inhalaremos y exhalaremos el aire de forma pausada, y escupiremos flemas mucolíticas si las hubieran. Recitar poesía nordcoreana puede sernos de gran ayuda.
2.- Elevación de talón con barra en hombros. Agarraremos fervorosamente nuestro pie, y lo estiraremos atrozmente hasta ponerlo a la altura de nuestra cabeza. Puede parecer una pose algo primitiva y ridícula, pero son innumerables los beneficios que aportarán a nuestras piernas. El crujido de los músculos en esta fase es absolutamente normal, pues es muy probable la rotura fibrilar en cuádriceps, bíceps femoral y gemelo interno. Flatulencias incontroladas e indeseadas, son muy frecuentes en esta etapa de la tabla. No debemos avergonzarnos. Se realizarán 3 series de por lo menos 15 repeticiones, descansando 45 segundos entre cada ejecución.
3.- Curl abdominal declinado. Con la espalda erguida, estiraremos una pierna de forma de que ésta, esté en toda su longitud en contacto con el suelo. Es muy posible que al realizar este ejercicio, los abductores sean devastadoramente mutilados, produciéndonos una desagradable sensación de dolor. Pero es precisamente ahí, cuando el músculo trabaja. Es recomendable hacer este ejercicio desnudo, pues el cosquilleo que genera el contacto de la base en la que estamos sentados contra nuestros genitales, puede amortiguar el suplicio. Se realizará 3 series de por lo menos 10 repeticiones, descansando cinco minutos  entre cada ejecución.
4.- Curl femoral. Con los brazos alzados, como si estúpidamente quisiéramos arañar una nube del cielo, intentaremos alcanzar los dedos de nuestros mugrientos pies. El inclemente rechinamiento de las vértebras y la cuasi-desnucación, son los diestros indicios que nos revelarán que el ejercicio se está efectuando de forma correcta. Se realizarán 10 series de 10-15 repeticiones, descansando ya  media hora entre cada ejecución.
5.- Flexión-extensión de rodillas. Con la espalda ya más tiesa que una estaca, procederemos a flexionar las rodillas, como si fuéramos a sentarnos en el retrete para poner en práctica el noble arte del vaciado de los intestinos. Subiremos y bajaremos hasta que oigamos el chasquido de la rotura de menisco. Se realizarán 3 series de por lo menos 10 repeticiones para los  primeros 4 ejercicios y por lo menos  20 repeticiones para el último. Deberemos descansar 2 horas  entre cada ejecución. Se permite ya fumar en el receso.
6.- Abdominales sincrónico-convulsivas. Fumado el cigarrito, procederemos, con la espalda yaciendo en el suelo, a estirar los pies, como si quisiéramos con los mejillones de nuestras pezuñas, escarbar al Astro Rey. El dolor estomacal debe ser intenso. Iniciaremos entonces unos vehementes, epilépticos y absurdos movimientos con nuestros brazos, intentando tocar las sucias uñas de nuestros pies. Es sumamente probable el vómito y la incontinencia fecal. No pasa nada. Después lo limpiaremos. Se realizarán 5 series de 100 abdominales, descansando 3 horas entre cada ejecución.
7.- Reposo absoluto. Concluidos los ejercicios, y en posición fetal, se procederá a una merecida  fase de sosiego y descanso.
He aquí una pedagógica ilustración de este interesante compendio:




viernes, 29 de junio de 2012

COMO METERSE UNA BOTELLA DE VINO POR EL CULO


Todo ser humano, incluso los decrépitos capullos como el que manuscribe esta burda entrada, tarde o temprano, se plantea el por qué y el para qué de su existencia, por mísera que ésta sea. Se pregunta de dónde viene y a dónde va, quién cojones es. Se interroga por qué Amaia Montero no ha escrito todavía la canción más bonita del mundo. Se plantea  lo que podría hacer en su vida; Se pregunta. Es en esto, en lo que precisamente se distingue de los animales. El animal vive de un día para otro: come, bebe, duerme, crece, corretea, copula, copula, copula y afortunadamente muere, en muchos casos por la pedrada lanzada por algún desalmado. Pero ese es otro asunto que abordaré en otra ocasión. Una vida así, es cándida y común para un animal, pero no para un ser humano. Los filósofos de la antigüedad llegaron a decir -tal vez de una forma algo ruda- que si una persona no se plantea las preguntas fundamentales de la vida y solamente vive de un día para otro, habrá fracasado en su existencia. En lo más profundo de su ser no habrá llegado a encontrarse a sí mismo; no se habrá convertido en hombre. Dicho de manera sencilla: su existencia no habrá sido digna de ser la de un hombre. Desde que nacemos estamos explorando, descubriendo, ensayando, experimentando, preguntándonos, acertando y equivocándonos, y esto es, aprendiendo. Con  una mente abierta, para establecer hechos nuevos, resolver problemas nuevos o existentes, probar nuevas ideas, o desarrollar nuevas teorías. Es puro instinto humano.
Es esa adrenalina que nos corre por las venas cuando competimos con nosotros mismos, cuando alcanzar una meta se torna posible, cuando al resolver un misterio nos sentimos magos. El Hombre es un ser inacabado en búsqueda de la PLENITUD. Es un ser contingente, porque recibe la existencia, tiene el ser peor no es el ser. La categoría del tener, recibir, exige una razón, un más allá del ente finito; el hombre no es su existencia sino que la recibe de alguien.
Y la anhelada plenitud, sólo se alcanza, metiéndonos una botella de vino por el culo. Sí, por el culo, por  pedestre y escatológico que parezca. Por ello, en el post de hoy, intentaré dilucidar cómo lograr la armonía, el equilibrio y la simetría con uno mismo.
Algunos ignaros de lúgubre intelecto, ya desde tiempos inmemoriales, lo han intentado con un desatascador de sifones, zanahorias, botes de desodorante roll-on, mangos de los peines, fundas de puro metálicas, y en algunos casos, con hercúleos destornilladores previamente lubricados y clavados en una caja de cartón, para posteriormente sentarse. Lógicamente ninguno de ellos conquistó dicha proeza. 
Existen infundados perjuicios vinculados al dolor, a la ‘falta de hombría’ y a ser el hazmerreir del hospital que, pretendo hacer olvidar en lo posible, con este post. 
Veamos cual es la técnica empleada para alcanzar la PLENITUD:
La acción, a ser posible, debe realizarse con una botella de vino francés, previamente  ingerido para lograr un estado de embriaguez óptimo, y abundantemente lubrificada con vaselina. Es tremendamente importante que se recree un ambiente relajado y se evite la turbación del experimentador; la tensión emocional hace que el esfínter se contraiga y que la maniobra puede resultar atrozmente dolorosa. Baladas de “Falete“ o decorar las paredes con múltiples espejos pueden ayudar a crear una atmósfera sosegada y apacible. Puede ser de gran ayuda cantar una ranchera de Bertín Osborne.
El dedo que suele permitir un mejor reconocimiento de la cavidad anal es el índice, así que untaremos generosamente dicho dedo, y lo introduciremos por nuestro recto con movimientos circulares a fin de relajar y dilatar el ano. Existen distintas  maneras  de  colocarse, pero yo aconsejo la denigrante postura Decúbito Supino. Flexionamos humillantemente las rodillas y las separamos, llegando así al culminante y sórdido momento de la introducción de la botella.
La penetración de la ampolla debe hacerse lentamente, con inicial presión suave con la base del frasco sobre el orificio oscuro. Con suaves movimientos orbiculares, procederemos a encajar la botella. En esta parte del procedimiento, que no debe durar más de tres minutos, se permiten insultos e injurias contra familiares, amigos o compañeros de trabajo. Es desaconsejable recrearse en esta oprobiosa etapa. Finalmente, procederemos a un momento de relajación, inhalando por la nariz y exhalando por la boca. Pensaremos en un limón, y con un mazo, ZAS!, asestamos contra la botella un martillazo seco y preciso para incrustarla en nuestro culo.
He aquí un pedagógico croquis de tan fascinante experiencia:






martes, 12 de junio de 2012

COMO VOLAR

Los primeros tebeos de superhéroes que recuerdo haber comprado fueron de Superman, un par de álbumes en el Corte Inglés, con los que me entretuve mientras mi madre recorría durante lo que a mí me parecían lustros las secciones de rebajas en busca de un tanga para excitar a mi eunuco e impotente padre. La adquisición no podía ser mejor. Me fascinó aquel atractivo y espartano atleta, el que bajo unas grotescas bifocales y una actuación estelar, podía esconder tanto poder y además, ¡¡¡podía volar!!!!. Empecé a interesarme en el tema. Cinco siglos atrás, un verdadero talento artístico, un genio, comenzó a deslumbrar. Lo que él consiguió estaba más allá de su tiempo. Leonardo Da Vinci fundió magia y técnica, razón y arte. Pero su verdadera obsesión (y frustración) fue volar. Y al diseño de una máquina voladora dedicó largas horas de investigación y meditación. Curvado sobre su mesa de trabajo, hundido en sus pensamientos, acariciándose con sus finos dedos su larga barba ondulada, contemplaba en su cuaderno el gigantesco esqueleto de murciélago de su último intento preguntándose si lo lograría algún día. Jamás lo consiguió.
Posteriormente, Franz Reichelt, un próspero e insensato sastre francés y también un intrépido visionario, tenía desde muy joven la intención de volar. Después de estudiar detalladamente alguno de los inventos que Leonardo Da Vinci había ideado para tal fin, Reichelt ideó él mismo una especie de traje aerostático que le permitiría flotar en el aire. Convencido de que su traje volador funcionaba, realizó una prueba preliminar arrojando un muñeco desde la segunda planta de Torre Eiffel, pero éste se estrelló inevitablemente contra el pavimento.
Aludiendo el fracaso a que los muñecos no podían mover sus brazos, para hacer funcionar el traje correctamente, Franz Reichelt decidió probar él mismo su invento. Ante la negativa de las autoridades de la Torre, Reichelt acudió a la Policía de Paris, quienes paradójicamente le otorgaron un permiso para realizar la alocada hazaña. Finalmente, durante la mañana del 23 de febrero de 1912 una numerosa cantidad de curiosos estaban al pie de la torre Eiffel, deseosos de saber si el experimento de Reichelt funcionaba. El soñador se ubicó en lo alto de la torre convencido de que iba a realizar una increíble proeza: Volar.
Se lanzó  y en un breve lapso de tres segundos, el joven sastre se estrelló en la calzada dejando un agujero de 35 centímetros de diámetro.
Harry Ward, “el hombre pájaro de Yorkshire”, realizó su primer salto de alas en Inglaterra en 1936 y logró caer estable, hacer giros y desplazarse horizontalmente durante la caída libre. En total hizo nueve saltos con sus alas consiguiendo por primera vez emular a los pájaros.
Desde tiempos inmemorables el hombre ha querido volar, ya que el cielo es una frontera en la cual toda clases de cosas pueden suceder. Al observar a las aves desde tierra, el humano anhela poder surcar el aire sin peligro alguno como lo hacen estas criaturas esplendorosas.
No obstante, e incomprensiblemente, todos los genios que la historia nos ha regalado, intentaron volar con la ayuda de algún artilugio, máquina o paracaídas.
Nunca el ser humano ha estado cerca de convertirse en un auténtico pájaro, de volar sin la necesidad de un equipo más allá de sus extremidades y sus brazos que le permitan desplegar la trazada. 
Esta mañana, tras esperar a que mi vejiga estallara antes de levantarme, he tenido un presagio. Me he enfundado una peluca emulando a Agassi en Roland Garros, y observando a través de la ventana el vuelo de una golondrina, he gritado: -“¡Qué fácil, qué sencillo!”-. 
Me he maravillado, acompañándola con la mirada, envidioso y triste, observando esa elegancia innata en el movimiento de sus alas, con ese refinado acto de defecar surcando los aires, esa disciplina estilizada y ligera de sus extremidades colonizadas por denso plumaje.
Quería ser el primer ser humano que volara sin ayuda de ningún artefacto.
Consciente que adolezco del entramado muscular imprescindible para que pueda lazar el vuelo, sabedor de que no estoy dotado de una urdimbre tendinosa que haga posible aletear, recoger, extender y mantener rígidos esos apéndices cuando sea necesario, me he acercado al balcón y me he tirado al vacío para VOLAR, con la única ayuda de mis piernas y brazos.




martes, 1 de mayo de 2012

COMO OLVIDARSE DE LEER

Lo declaro abiertamente, mi vicio más antiguo, el primero y el más profundamente arraigado: ME GUSTA LEER.
No tengo filtros, mis estrábicos ojos se mueven con voluntad propia y siempre, siempre, estoy leyendo algo. Soy un promiscuo de la palabra.
Y con eso no quiero decir que me gusta Shakespeare o Quevedo, Freud o Keats. Detesto las novelas, cuentos y poemas .
¡Que cojones! . A mi me gusta el Playboy, el Interviú, el Marca y el As.
Y lo hago en la biblioteca pública de mi pueblo. Un hermoso sitio de encuentro entre amigotes. Un lugar acogedor para leer, estar juntos y compartir con los colegas historias fantásticas y momentos divertidos alrededor de la lectura.
En la biblioteca encontrarás orientación sobre qué leer , cómo disfrutar esos momentos, y, así, compartir libros hermosos y apasionantes.
La lectura proporciona cultura, desarrolla el sentido estético, actúa sobre la formación de la personalidad, es fuente de recreación y de gozo.  De que la importancia de leer nos deja como 
enseñanza un nuevo mundo por explorar, de igual manera para investigar, para el mejoramiento de la hortografía y la fluidez de balabras; el mejoramiento de la relación y la comunicación social, planteando temas o conversaciones interesantes con los demás. 
La lectura es el camino hacia el conocimiento y la libertad. Ella nos permite viajar por los caminos del tiempo y del espacio, y conocer la vida, el ambiente, las costumbres, el pensamiento y las creaciones de los grandes hombres que han hecho y hacen la historia.
La lectura implica la participación activa de la mente y contribuye al desarrollo de la imaginación, la creatividad, enriquece el vocabulario como la expresión oral y escrita.
Desde el punto de vista psicológico ayuda a comprender mejor el mundo como a nosotros mismos, facilita las relaciones interpersonales , su desarrollo afectivo, moral y espiritual y en consecuencia, la capacidad para construir un mundo más justo y más humanizado, constituyendo un vehículo para el aprendizaje, para el desarrollo de la inteligencia, para la adquisición de cultura y para la educación de la voluntad. La lectura ayuda pues, al desarrollo y perfeccionamiento del lenguaje. Mejora la expresión oral y escrita y hace el lenguaje más fluido. Leer para obtener una información precisa: la búsqueda del número de teléfono del urólogo, la consulta del periódico para encontrar qué prostituta hace descuento en sus servicios, la etiqueta del champú mientras cagas, la consulta de una enciclopedia, las pegatinas de los cerrajeros 24 horas, en Internet, las instrucciones sobre la correcta aplicación de un supositorio, para viajar; es imprescindible para nuestra vida cotidiana.Actualmente, el tiempo de escolaridad obligatoria de nuestra escuela,  pública o gratuita, se alarga cada vez más y consiguientemente todos sabemos leer al finalizar los estudios.
Pero, ¿ qué pasa con aquellos gilipollas, que con personalidad propia para que la gente nos recuerde, queremos voluntariamente olvidarnos de como leer?.
Para todos ellos, para todos nosotros, he elaborado un compendio de autoayuda, que siguiendo sus instrucciones, nos permitirá olvidar por completo la facultad de leer, deletrear, pronunciar y articular palabras.






martes, 14 de febrero de 2012

COMO TRATAR A UNA MUJER

Cuando era pequeño, y apenas gastaba vello testicular, y le preguntaba a mi abuela ( una ruda anciana que no aceptaba un "no quiero más" por respuesta,  que pensaba que fornicar era una empresa de alquiler de coches y que siempre recordaba  que la contraseña de su correo eran seis asteriscos ) : -“¿Cómo puedo gustarle a la Jennifer?”-. Ella me respondía  con voz nasal, sacando los dientes a modo de coneja:  -“Tienes que tratarla muy bien y hacerle muchos regalos”-.
Pero no sólo en mi niñez me animó a tener ese comportamiento de galán, gallardo y apuesto.
La sociedad, los anuncios, la televisión y especialmente los medios de comunicación, nos orientan para tratarlas como a reinas, pagárselo todo y dárselo todo. Debemos desvivirnos por las mujeres si queremos tener una relación venturosa, duradera y feliz.
¿Pero, por qué cuanto más bueno, compasivo, indulgente y galán es un hombre, más rechazo provoca a su pareja con el paso del tiempo?. Si tú, a tu pareja se lo das todo, pagas todo y se hace todo lo que ella dice, ¿Por qué cojones te deja? ¡Si has seguido los consejos de la jodida abuelita!.
Esto ocurre porque los varones caemos en la rutina y nos olvidamos siempre de juzgar nuestro peor aspecto: la autocrítica. Las personas tendemos a menospreciar aquello que conseguimos de un modo fácil y asequible. Una mujer cuyo marido millonario le da todo lo que desea, no valorará en absoluto todo lo que tiene a la larga y lo dará por supuesto. Conforme su vida se vuelva más lujosa y perfecta, basada todo en glamour, más tenderá a despreciar a los demás y mantenerse completamente ajena a los problemas foráneos. Su vida es perfecta, tienen de todo y no se va a mojar por personas que no conoce de nada; es lo que tiene la crueldad humana y la mente, que está enfocada a obviar más que en progresar. Es más, el error común del hombre que se da cuenta que con regalos e idolatros constantes no se consigue una mujer, termina por volverse un misógino y desconfiado de las hembras, creyendo que son malas personas y seres diabólicos sin escrúpulos.
El ser humano es esclavo de su genética. Y es imbécil. La genética del ser humano desciende del macaco, y los monos, como bien conocemos, no son seres precisamente considerados y diplomáticos. Más bien tienen actitud de cabrones y van a lo suyo. Las personas somos así, pero con inteligencia, van a lo suyo y tienen una psicología egoísta por naturaleza. Eso no significa que sean maquiavélicas personas, significa que mal orientadas o sin predisposición pueden llegar a puntos muy negativos.
Así que si eres realmente inteligente, debes romper la rutina. Una relación sin sorpresas, sin preámbulos, sin un poquito de misterio, de enigma romántico, sin detalles, no va por buen camino. Es importante para la otra persona notar que tú aún te esfuerzas por sorprenderla, por llamar su atención, por darle o prepararle aquello que le pueda alegrar el día. Es sano para toda relación que la emoción se mantenga siempre y que los detalles de conquista nunca terminen. De esta forma los miembros nunca pierden el deseo y se sienten ansiosos, emocionados y alegres de ver a la otra persona, es decir, persiste el enamoramiento y la ganas de copular. Si lo que quieres es demostrarle a tu pareja lo mucho que significa para ti y estás interesado en hacer que tu relación funcione, entonces presta atención a mi siguiente guía pedagógica de ideas para romper la rutina para que la monotonía nunca toque la puerta de vuestras vidas:

1.-  Después de pisar una mierda, límpiate el zapato con su almohada. Quéjate visiblemente cabreado cuando cambie de postura para dormir. 
2.- Come ajos 4 veces al día. Dile que es muy sano. No la invites. 
3.- Al lavar sus calcetines, mételos astuta y accidentalmente con ropa que destiña de su color más odiado. Devuélveselos con algún calcetín que no sea suyo. 
4.- Quédate en éxtasis oliendo tu propia ropa interior. Aparta despectivamente la suya. Hazte gay y empieza a salir con su hermano menor. 
5.- Llámala a su casa y ponla excitada por teléfono; dile que se venga a tu casa a fornicar. Inmediatamente después, vete al cine con  otra. Asegúrate de que tus padres vayan a estar en casa durante toda la tarde. 
6.- Tírate una ventosidad en privado y échale la culpa a ella. 
7.- Espera a que se haya lavado los dientes y dile después que use tu cepillo, porque tú has arrancado las costras amarillas del inodoro con el suyo. 
8.-  No le digas que eres estéril hasta que ella le haya anunciado su embarazo a todo el mundo.
9.- Cámbiale sus pastillas anticonceptivas por laxativos, y cuando cenes con sus padres, insiste en beber de su diafragma. 
10.- Ponle un candado al inodoro y deja la tapa bloqueada en posición vertical. 


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