martes, 3 de mayo de 2011

LA FASCINANTE EXPERIENCIA DEL TACTO RECTAL

El tacto rectal es una confortable, placentera y sencilla exploración del recto, de alta rentabilidad diagnóstica en la evaluación de la Hipertrofia  Benigna  de  Próstata   (HBP)   y  otros  procesos ano-rectales; permite la exploración del esfínter anal, columnas hemorroidales, ampolla rectal, próstata y, en ocasiones, de las vesículas seminales y de la base vesical. En algunos ambientes existe cierta mitificación sobre las molestias que pueda ocasionar. Existen también infundados perjuicios vinculados al dolor, a la ‘falta de hombría’, y a la dificultad de interpretación que, pretendo hacer olvidar en lo posible, con este post. 
Veamos cual es la técnica empleada en esta placentera inspección perineal. A continuación procedo a detallar unos sencillos pero versados consejos, exentos de tecnicismos, que nos ayudarán a practicar con éxito esta inofensiva y amenizada exploración a familiares, amigos, vecinos y compañeros de trabajo.
El tacto rectal debe realizarse, a ser posible, con guante de cocina abundantemente lubrificado. Se admite guante de carnicero o jardinero. Es tremendamente importante que se recree un ambiente relajado y se evite la turbación del paciente; la tensión emocional hace que el esfínter se contraiga y que la maniobra puede resultar atrozmente dolorosa. Baladas de “El Fary “ o decorar las paredes con múltiples espejos pueden ayudar a crear una atmósfera sosegada y apacible. Si esto ocurre, el paciente mostrará cierta disposición ante la posibilidad de tener que repetir la exploración e incluso existen casos de pacientes que voluntaria y gozosamente repiten dicho reconocimiento.
No es infrecuente notar numantina 'resistencia' del enfermo, sobre todo si se trata de una persona joven, a la que las glándulas testiculares se le ponen por corbata. En ocasiones, también los pacientes de tercera edad plantean cierto pudor si la exploración se la va a realizar una atractiva mujer. En cualquier caso, un manejo hábil de la situación, restándole la importancia que no tiene o mostrándoles macrodedos ortopédicos, suele resolver este inconveniente cuando se plantea. Es importante empatizar con el enfermo, no dar excesiva importancia a la exploración que se va a realizar, e informarle someramente qué se le va a hacer y porqué, dándole todo tipo de detalles, haciéndole con ello partícipe del rastreo rectal. Puede ser de gran ayuda obligar al paciente a cantar una tierna canción.
El dedo que suele permitir un mejor reconocimiento de la cavidad anal es el índice. Algunos utilizamos por hábito el dedo corazón de nuestra mano dominante, obteniendo también mayor comodidad en la auscultación. Y los peritos en esta técnica, utilizan el meñique. La situación del intrépido explorador debe ser a la derecha del paciente si es diestro, y a la izquierda, en caso contrario.
Existen distintas  maneras  de  colocar  al  paciente, pero yo aconsejo la denigrante postura Decúbito Supino. Tiene incuestionables ventajas: permite la exploración abdominal y genital, sin tener que movilizar nuevamente al paciente, y posibilita el azote de brutales collejas sin riesgo de ser repelido por el enfermo. Seguidamente se le indica que flexione humillantemente las rodillas y las separe, lo que permite un fácil acceso al periné y al recto. Llegamos así al culminante y sórdido momento del frotamiento anal: La penetración del dedito. 
La introducción del dedo debe hacerse lentamente, con inicial presión suave con la yema del dedo sobre el orificio oscuro para acabar penetrándolo hasta la decimoctava falange. Es conveniente recrearse en esta oprobiosa fase: contemos chistes, recitemos poesía o susurremos psicofonías en alemán.
Con un vejatorio bofetón en la nalgas, comunicamos a nuestro paciente que la exploración ha concluido.






14 comentarios :

  1. Esta tarde la voy a probar con mi jefe,,,,,,

    ResponderEliminar
  2. Desde la primera vez que mi médico de cabecera me lo hizo,he pasado a revisión mediante ecografía, mucho menos molesta. A mi médico (a quien aprecio mucho) sencillamente le eché todo lo que llevaba dentro, cuando metió su dedo con todo el cariño del mundo, acompañándolo de gases que hicieron inservible la consulta durante más de una hora. A partir de entonces ya ni nos vemos, pues me envían por correo las fechas de las pruebas, y los días de visita con los especialistas. Fin del tormento.
    Siempre a su disposición.

    ResponderEliminar
  3. Joderrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr Carlos!

    ResponderEliminar
  4. Gracias Sr. Prepuzio. Seguiremos sus consejos a raja tabla! ;)

    ResponderEliminar
  5. Oño!!
    Lo de la nalga en el fondo le gusta, lo del fary si que es puro masoquismo

    ResponderEliminar
  6. Jajajajaja lo de los espejos y El Fary es genial!

    ResponderEliminar
  7. Lo que no me gusta es que a mi mujer el ginecólogo le ha hecho tacto rectal y vaginal, pero él a mi no me perite hacérselo. Yo me consuelo pensando que la mujer es el único ser que te palea todo el día y luego duerme contigo en la misma cama.

    Cabrón, a mucha honra.

    ResponderEliminar
  8. Esta bien, a mi me hicieron el tacto rectal, y a mi esposa el tacto rectal y vaginal, y ninguno de los dos conoce en realidad al ginecólogo y al urólogo


    Acomplejado.

    Vamos muchachos, tienen que perdonarme por ser cabrón...por fa, siiii

    ResponderEliminar
  9. Soy mujer y me hicieton el tacto rectal y me dolio mucho, a mi no me gusto nada

    ResponderEliminar
  10. El tacto rectal no es doloroso si no existe patología anal.

    ResponderEliminar

Amable visitante:
Es usted libre de inmortalizar su interesante opinión y/o vilipendiar al autor de este absurdo blog si lo considera oportuno.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...