viernes, 25 de marzo de 2011

¡VIVA EL VELLO AXILAR!

La estética ha experimentado tormentosos y dantescos cambios a lo largo de la historia. Los estereotipos, como moldes de perfección, han sugerido infinidad de formas y de aspectos, tanto para la mujer como para el hombre.
La concepción de la belleza actual ha permutado, merced a las libertades conseguidas y al progreso tecnológico tanto en el vestido, en el calzado como en el peinado.
La belleza en la Grecia clásica, se concebía como el resultado de complejos y absurdos cálculos matemáticos, medidas proporciones y cuidado por la simetría. Un cuerpo era bello cuando todas sus partes eran proporcionadas a la figura entera. Sin duda yo sería un repudiado en aquella cultura…
En la Edad Media, la ferviente fe y la intransigente moralidad cristiana impusieron un recato en las vestimentas y una práctica desaparición del maquillaje, que se consideraba contrario a la decencia cristiana en cuanto que desfiguraba lo que Dios había creado.
El Barroco fue la edad de la apariencia y la coquetería. Las cortes europeas enfatizaron su poder mediante el arte de la apariencia y la fastuosidad destacando por el uso y abuso de perfumes, carmines, lunares, corsés y encajes, prolegómeno de lo que hoy conocemos como travestismo.
En la más estricta actualidad, parece que son  las nuevas tecnologías las que proporcionan los nuevos patrones de belleza. La vigente moda, luciferina y anoréxica, pretende un siniestro regreso a la infancia, un retorno a lo lampiño, un funesto restablecimiento de la dictadura de lo lirondo. Los cánones de belleza actuales implican que gastemos dinero sin medida para alcanzarlos: gimnasios, dietas, siluetas, cirugía para la eterna juventud y satánicas depilaciones. En la actualidad, en las mujeres, el vello es injustamente objeto de burla y de miradas reprobatorias. La estética actual anhela el destierro, mutilación, amputación y ablación del vello corporal. Sin duda, una cruel atrocidad. Aquella seña de identidad de estirar los brazos para mostrar el sugerente espectáculo de unas velludas y sudorosas axilas está tristemente al borde del genocidio. Axila y vello son pareja indisoluble, binomio perenne, dueto imperecedero. La juiciosa naturaleza creó a la mujer con la axila lanuda. Y ¿ Quién cojones somos nosotros para objetar su versado veredicto?. Esa atractiva mata silvestre de pelo en las axilas, es sinónimo de feminidad, de delicadeza, de mujer, de hembra.
En los países nórdicos, más avanzados que las naciones mediterráneas en cuanto a políticas sociales, uso de las nuevas tecnologías, igualdad de oportunidades entre ambos sexos y solvencia financiera, la exhibición del vello axilar en las hembras se considera como una exuberante muestra de femineidad, está concebido como el verdadero corazón de la seducción. En Finlandia por ejemplo, es costumbre que en la primera menstruación de una niña, la madre le obsequie con una bufanda de su pelo axilar. 
Las mujeres no deberían sentir la obligación de ocultar la naturaleza de su cuerpo, ni deberían sentir vergüenza ante las manifestaciones congénitas de su torso. No existe nada más erótico, sensual, epicúreo y refinado que los negruzcos matorrales colgados ostentosamente de los sobacos. Unas axilas tupidas, densas, transpiradas, enmarañadas en bolitas de algodón son una loa a la lujuria, a la libidinosidad, al erotismo más exquisito.
Afortunadamente todavía quedamos algunos nostálgicos defensores de la axila hirsuta. ¡ Viva el bello vello axilar!.




19 comentarios :

  1. Sin lugar a dudas eres un completo Retrosexual, y por ello te invito a un lugar en el que te sentirás a gusto:

    http://porunaimagensincera.blogspot.com/

    Viva lo natural. Un abrazo.

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  2. Donde se ponga una bella mujer depiladita que se quite lo demás...Siento discrepar con Ud. Sr. Prepuzio.

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  3. Joder....la fotos ilustran claramente la realidad.

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  4. Pues si pensáis que es lo bello
    todo aquello que es velludo,
    pensad también que hay felpudo
    que aún siendo exento de vello
    resulta en sí mismo bello,
    pues salvaje o rasurado
    siempre al hombre ha motivado
    aquello que claro o espeso
    venga en descargar el peso
    del más alegre pecado.

    Como siempre, divertido. Saludos, y un abrazo.

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  5. Hombre, muy estético no es,,,,,Pero si que es verdad que las escandinavas no se afeitan los sobacos.

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  6. Yo me depilo la axila por cuestión de higiene, no por estética. Pero efectivamente, no hace tantos años, lo velludo y sus olores, eran considerados como erotizantes.

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  7. El vello axilar es 100 % antihigiénico, una oda al mal gusto como decía en su post acerca de las bragas de cuello alto.

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  8. Pues a mi la pelambrera en el sobaquillo la verdad me da un poco de grima. Pero contra gustos no hay nada escrito.¿ O sí?

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  9. Jajajajaja cojonudo como siempre!

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  10. Eso..eso..¿ de donde saca ud. tan bellas fotos ?...

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  11. También las hay con vello en el pecho y bigote....

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  12. Estimado Anastasio:
    El vello humano no es más que un vestigio de aquellos que alguna vez fuimos. Por definición, el pelo nos protege y resguarda, así que, lo que cada uno _y cada una_ haga con sus pelos a día de hoy tiene más que ver con preferencias estéticas personales y, también, sociales.
    Yo, particularmente, me depilo estilo Nancy y hace años que el láser dejó a raya vellosidades aquí y allá. Si fuera hombre, me desconcertaría mucho una mujer con esas axilas que usted muestra en el post. De igual modo, no me gusta nada _pero nada_ esa costumbre del hombre híperdepilado metrosexual con pinta de nenaza que se ha puesto de moda últimamente.
    En fin... que para gustos los colores. Y si usted disfruta como un loco con las axilas femeninas pobladas de vello, ¿quién es nadie para cuestionarle?...
    Feliz fin de semana.

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  13. Apreciado Carlos,
    Debo confesar que me deslumbra su congénita capacidad para componer tan avezados versos. Y por enésima vez, colmados de raciocinio.

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  14. Apreciada Ana María,
    Efectivamente. Yo disfruto como un poseso con unas axilas de mujer colonizadas por negruzcos matorrales. Y gozo con los senos femeninos. Y me regocijan las nalgas mujeriles. Me fascina el femíneo triangulo de las Bermudas. De hecho, y reflexionando con su atinado y sugerente símil de la tal “ Nancy”, debo admitir que lo que realmente me hechiza, me cautiva y me embelesa, es una mujer.

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  15. Yo he echo un trato con mi mujer, a mi me gusta la mujer con todos los pelos posibles en cambio a ella no,(aunque a reconocido que no le molestan "salvo los del upite",se los saca por cuestiones de imagen), asique en epocas de calor le está permitido depilarce abajo de los zobacos y en la cachucha, y en los tiempos frios hemos acordado que se deja los pelos para darme el gusto a mi,asique el invierno me divierto tanto haciendole rulitos en los zobacos, no creo que tenga yo un problema mental,es que nada más me gusta que la mujer sea natural y no pierda belleza, tiempo ni dinero con esas tonterias modernas de la depilacion. diego.

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