miércoles, 12 de febrero de 2014

VOYERSIMO

A través de la ventana advierto cómo la resplandeciente tarde que ha caldeado la hastiada jornada es trocada en un anochecer fundente tras los espigados edificios. 
Se han encendido ya las farolas. Por la calles la parejas deambulan subyugadas al desorden hormonal, agarradas de la mano, sorbiendo a grandes tragos el fino licor de la noche. 
En la acera, un nutrido grupo de grotescas octogenarias sentadas en sus sillas de esparto improvisan su particular Sálvame Deluxe.
Los restaurantes y tabernas, a lo largo de la avenida, son un fragoroso hervidero de conversaciones y tintineos de copas y ebrios abrazos entre desconocidos. Un decrépito joven provisto de un flamante mp3 camina con altanería, sorteando cuantas mesas encuentra a su paso, creyéndose célebre interprete de un videoclip.
La punzante voz de los borrachos se impone al resto de sonidos, incluso al estruendo de los cláxones de los impacientes vehículos y la nerviosa aceleración de sus motores al arrancar en los semáforos. En una esquina, toca una pedestre y espontánea charanga. Junto a ellos la gente baila sin saber y sin importarle qué, y mucho menos cómo.
Ni el vapor capitoso del bullicio ávido de  algarabía, ni el vaivén, la confusión o la pública animación del paseo bastan para arrancarme de mi hondo ensimismamiento. 
Escondido con astucia tras los visillos, tomo los prismáticos, dispuesto a espiar, por enésima vez, a mis nuevos vecinos.
Siento la imperiosa y furtiva necesidad de penetrar en sus vidas, participar en sus carnales apetitos impostergables, suplantarlos en sus acciones, enmendar sus defectos, entablar con ellos mudo diálogo que haga menos salvaje mi soledad.
No aguardo mucho tiempo  para advertir con mis binoculares como él se desploma con pereza en la cama y con las manos extendidas requiere a su amada. Ella lo mira golosa, vacilando entre ocuparse del consomé hirviendo en los fogones y el lúbrico placer que le promete su concubino. Sin dudarlo, se echa sobre su hombre, encima del lecho de látex, dejándose llevar por la nigromancia del fornicio nocturno.
Moviéndose al unísono, se denudan con exasperante lentitud. Él, instintivamente, se lleva las bragas a la nariz, inhalándolas con virulencia. No es gordo, pero su barriga, velluda, es formada por lorzas rollizas.
Diviso con las lentes de mi catalejo cómo sus manos se buscan, se entrelazan sus dedos y se funden con voracidad en un beso salvaje. Exploran sus encías, el lomo de sus muelas, sus dientes, sus paladares. Sus lenguas comienzan a explorar los surcos perdidos de sus cuerpos.
El juego, las caricias melódicas, cada vez son más lentas y suaves. Dilatan el tiempo, haciendo perdurar aquel momento. Me excito al contemplar el movimiento de aquellos cuerpos en íntima comunicación. Percibo cómo se pone envarado mi miembro.
Con desazón observo como ella succiona su enorme falo enhiesto. Lo manosea con cuidado, con cariño, como se acaricia a un animal recién nacido. Él la corresponde rebajándose a la altura de sus caderas para recurrir al manido cunilinguo, enfrentándose a la hedionda y velluda alimaña púbica.
Me aúno a la ajena bacanal, magreando mi pene cual cubilete de parchís antes de lanzar el dado.
Se vuelven a besar, probando, sorbiendo, lamiendo, intercambiando saliva. Ahora ambos se mueven con los ojos cerrados, dejándose llevar en su vagabundeo por el crepitar de la carne ardiente, por la suavidad invasora de la marea de los olores. Movimiento arenoso del deseo, ruido monótono y pausado de su ardor como el de las dunas asediadas por la penumbra que arrastran la brisa y la luna. Susurrando, suspirando, la urgencia va en aumento. Llega por fin el alivio cuando él se tumba boca arriba, con las manos en las caderas desnudas de su amada, los labios en sus erectos pezones. Observo cómo aquella hembra cabalga sobre él con los ojos sellados, mordiéndose el labio inferior y jadeando a medida que él la penetra hasta el fondo, cada vez más deprisa. Mi callosa mano sigue espoleando mi falo, estimulándolo con vehemencia. Son minutos eternos de excitación. Advierto cómo el femenil cuerpo se pone rígido y se contrae al llegar al clímax, abandonándose a su propio orgasmo inmediatamente después, eyaculando posteriormente yo.

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80 comentarios :

  1. Considerando lo propicio de la ocasión y lo idílico del paisaje, ¿ha fornicado usté alguna vez con animales?
    Besos.

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    1. Por supuesto, siendo la fauna caprina mi debilidad,,,

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  2. Barcelonés gafapastoso en linea:
    Es usted un depravado. En MAYÚSCULAS.

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  3. Implicación le pone su vecino.
    Casi se me salta una lagrimita cuando besa al peluche.

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    1. Sin duda es el momento más solícito del fornicio,,,

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  4. Casi me explota la cabeza. Tómeselo como un halago.

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  5. La hostia!!!
    Su vecino es Bill Gates!!!!
    Jajajaja
    Escatológicamente genial as usual.

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    1. Ahora que lo menciona, debo confesarle que cierto parecido tiene,,,

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    2. Es él fijo.
      Utilice este material gráfico para chantajearle.

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  6. El beso es especialmente emotivo.
    Gracias de nuevo Sr. Capullo por demostrarnos que el amor no conoce fronteras.

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    1. Cuanta razón tiene usted, y qué incomprendidas son determinadas prácticas,,,

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  7. jajajajaja si es que no se puede ser más grande.

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  8. jajaja diossssss necesito un psicologo!!!!

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  9. Es un efectivo método anticonceptivo.

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  10. Alguien se fijó en el espejo junto a la cama?¿
    Les gusta verse en plena cópula.
    Este vecino es un degenerado!

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  11. Después del beso, ella le susurra algo al oído.
    Hay complicidad, lo veo.

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  12. Me recuerda una mítica escena de un camarada de universidad que saciaba su instintos carnales con un melón recalentado en el microndas.

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    1. Su compañero, el del melón, era sin duda, El Elegido,,,

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  13. Estimado Amigo Prepuzio:

    Es usted un poeta de incógnito. ;)

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  14. La ventana indiscreta en su versión bizarra.

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  15. Mario se adelantó a mi comentario.
    Salu2.

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  16. Me encanta el mundo en el que vive.
    Le dejo un beso.

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    1. En ese mundo hay cabida para uno más,,,
      ¿ Le apetece cenar conmigo ?

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  17. Su vecina, no tendrá una hermanita?

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    1. Por supuesto,,,
      ¿ cuál prefiere, la mayor o la menor ?

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  18. Se me enamora el alma, se me enamora, cada vez que te veo...

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  19. Es usted la monda.
    Llame a Santiago Segura para que le fiche para su próxima película.

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    1. No hay nada en el mundo que más ilusión me pudiera crear,,,

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  20. Tiene que dejarme esos prismáticos...Mi vecina vive sola con un Pastor Alemán.

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    1. Se los presto si me prometo devolverlos sin salpicaduras,,,

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  21. El estúpido relato de hoy es algo totalmente digno del mejor Torrente.

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  22. Soberano partimiento de ojete he tenido con el gif final, pollo. Es usted grande, grande, grande. No me canso de decirlo.Que la fuerza les acompañe

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  23. Personalmente lo que me excita es el arte con el que practican el folleteo.

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  24. JAJAJAJAJA grande.
    Si la chica de la 1ª foto es su vecina, me compro unos prismáticos y me vengo de sereno a su casa.

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    1. No es una vecina, es un vecino,,,
      ¿ Sigue en pie su oferta de 'sereno' ?

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  25. Me encanta volver y ver que sigue igual,
    Da gusto ver como disfruta el animalito......

    Un besazo

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    1. Cuanto tiempo sin verla por aquí, amiga Felina,,,
      Le devuelvo el beso, apasionado,,,

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  26. Ahora entiendo la falta de peluches en las estanterías del Toys”R”Us.

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    1. ¿ Y qué coño hacia usted en un Toys”R”Us buscando peluches ?

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  27. Jo Jo Jo
    Estamos ante un nuevo avance científico: el híbrido mofeta-humano.

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